domingo 30 de mayo de 2010
Acupuntura: descubren cómo podría calmar el dolor en algunos casos (A 014)
La acupuntura es una discipina pseudocientífica que busca mejorar la salud del paciente insertando agujas en lugares estratégicos del cuerpo. Estos lugares son supuestos focos donde se concentra y fluye una energía indetectable llamada Qui, Qi o Chi. Esta energía (por llamarlo así, ya que no comparte ninguna propiedad con la energía física) es similar al concepto de energía vital que fue concebido en occidente en el siglo XVIII en el marco del vitalismo como corriente filosófica para explicar la vida.
La hipótesis no probada del Qi, es que nuestra salud depende de la correcta circulación de esta energía mágica a través de nuestro cuerpo. Por consiguiente, se puede bloquear de alguna forma, y debe ser reactivada insertando agujas metálicas.
La acupuntura es una disciplina milenaria, y la Organización Mundial de la Salud reconoce desde hace varios años que hay evidencia que muestra que parece funcionar (más allá del placebo). Escépticos y creyentes de estas cosas debaten continuamente sobre este tema. Pero el núcleo de la cuestión es que, en caso de que tenga algún tipo de efectos sobre la salud, no tiene absolutamente nada que ver con la existencia de una energía vital indetectable y mágica que fluya a lo largo de nuestro cuerpo y eventualmente se bloquee.
Hasta el día de hoy había montones de estudios que mostraban evidencia experimental de una cierta eficacia de los procedimientos relacionados con la acupuntura, y las teorías no terminaban de cerrar. Esta semana, la revista Nature ha publicado una investigación realizada por científicos de la Universidad de Rochester de Nueva York, que explica los mecanismos neurológicos a través de los cuales la acupuntura suele calmar dolencias locales, además del conocido placebo.
Los investigadores experimentaron clavando agujas en la piel de un grupo de ratones, y notaron que nada sucedía si simplemente insertaban las agujas. Pero cuando imitaban el procedimiento de los acupunturistas de girar las agujas de forma intermitente, los ratones se calmaban. Posteriormente descubrieron que al hacer esto, los células afectadas liberan adenosina, una sustancia que producen algunos mamíferos naturalmente y calma el dolor.
Esto no es ningún descubrimiento, ya que se sabía desde hace tiempo que los tejidos liberan pequeñas cantidades de adenosina cuando resultan dañados, y eso es exactamente lo que hicieron los investigadores, y suelen hacer los acupunturistas: dañar tejidos con agujas.
Los investigadores utilizaron ratones en lugar de humanos, y sólo clavaron agujas en sus rodillas, donde se encuentra un punto llamado Zusanli por los acupunturistas. Dejando de lado las diferencias anatómicas entre ratones y humanos, es una lástima que no hayan utilizado algún otro punto aleatorio en sus cuerpos para comparar las cantidades de adenosina liberada, pero hasta entonces, nada indica que el punto tenga algo de especial. Sobre todo, porque diversos experimentos muestran que clavar agujas en lugares aleatorios tiene el mismo efecto sobre el paciente que hacerlo de la forma tradicional, lo cual indica una fuerte influencia del placebo en esta disciplina.
Efectivamente este estudio echa un poco de luz sobre cómo podría funcionar la acupuntura en algunos casos y para dolencias locales, pero de ninguna manera la valida como disciplina científica. De hecho, es cuestión de tiempo para ver algún titular de la índole: "Descubren cómo funciona la Acupuntura". Recordemos que la disciplina se autoexplica con mecanismos sobrenaturales, y (con el Qi) tiene una teoría propia que intenta explicar los malestares físicos y psíquicos que jamás ha sido demostrado, va en contra de casi todos los descubrimientos de la medicina de los últimos siglos, y promete curar en muchos más casos de los que se han observado.
De aquí en más, los medios y los lectores deberían tomar recaudos al divulgar esta noticia, y no caer en la simplificación antes mostrada: cuando la mala información mediática se mezcla con temas de salud, se transforma en un acto totalmente negligente y peligroso.
Artículo original de Nature: Adenosine A1 receptors mediate local anti-nociceptive effects of acupuncture
Artículo crítico de Fernando Frías
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