A raíz de un comentario en Facebook de Pablo Flores, me encuentro con una nota de Varinia Sánchez sobre "nutrición" en el diario rosarino La Capital, en la sección de Salud.
Lo cierto es que Varinia Sánchez no es nutricionista, sino "docente de cocina natural", ésta es la nota que publica, plagada de mentiras, inexactitudes y magia (las negritas son mías):
Creando salud para el cuerpo y el alma
¿Qué es lo que realmente alimenta el ser humano: las sustancias o las fuerzas contenidas en el alimento, aunque ambas sean necesarias?
Si bien sabemos cuán indispensables son aquellos nutrientes como los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas, en general no tenemos en cuenta algo tan importante como la "fuerza vital"; ese vigor que la Madre Tierra infunde a los alimentos y que se transmite al ser humano que se sirve de ellos.
En este momento en el mundo nos encontramos con dos grandes cuestiones: una es la mal nutrición material: por insuficiencia, exceso o desarmonía entre los componentes de la dieta; y otra es la carencia de estas fuerzas vitales de la naturaleza que se encuentran en el suelo de cultivo y de allí vitalizan el alimento.
Cuando los alimentos están desprovistos de estas vitales energías el ser humano se desnutre, en cuanto a vitalidad se refiere.
Una alimentación cualitativamente mejor aporta la energía necesaria para que el cerebro sea capaz de captar pensamientos más fructíferos y se pueda construir el puente que une el pensamiento a la voluntad y a la correcta acción.
La presencia de estas fuerzas creadoras y organizadoras cuya actividad culmina en la formación del producto comestible: fruta, verdura, cereal, etcétera, se manifiesta en su aroma, sabor, color, capacidad de conservación e incluso en cierto delicado brillo natural.
Los alimentos orgánicos y especialmente los productos de la agricultura biodinámica poseen estas virtudes. Este tipo de agricultura considera a la tierra como un organismo vivo del cual dependemos para la existencia física.
Sería importante comenzar a darle prioridad a este tipo de alimentos y fomentar desde nuestro lugar de consumidores la mayor presencia y facilidad para conseguirlos en los comercios como así también la práctica de huertas orgánicas para autoconsumo y la aplicación de técnicas culinarias apropiadas para poder aprovechar lo mejor de cada alimento.- Fuente: La Capital
Lo cierto es que lo que realmente alimenta al Ser Humano son las sustancias contenidas en los alimentos. El concepto de creer que una divinidad al estilo Avatar, como la Madre Tierra, infunda vigores mágicos sobre los alimentos proviene de la corriente filosófica llamada Vitalismo, del siglo XVIII.
Sus fundamentos son bastante poéticos y hasta bellos, ya que plantean una diferencia infranqueable entre la materia orgánica y la inorgánica. Algo así como que esta última es "especial", y posee una "energía" única e individual.
Sobre esto último opinó el químico Berzelius, cuando su colega Friederich Wöhler logró sintetizar la úrea, es decir un compuesto orgánico: "Es una gran tragedia de la ciencia, la muerte de una bella hipotesis por un hecho feo. La bella hipótesis fue el vitalismo, el hecho feo era la placa con los cristales de urea."
De ahí en adelante pudieron sintetizarse muchísimos compuestos orgánicos, y la idea del Vitalismo no tuvo más sentido. Esto acarrea el concepto de fuerza vital. La fuerza vital puede ser un concepto bello y poético, pero no tiene ninguna relación con la vida real.
Decir que un alimento que está desprovisto de "energía vital", provoca la desnutrición de vitalidad de una persona, no tiene ningún sentido, ni coherencia. El hecho de publicar este tipo de artículos en un diario tan visitado, a mi entender es un enorme retroceso para la humanidad, y lleva a personas a creer en ideas mágicas, y a tener menos capacidad crítica y de entender el mundo. Esto sin contar que la persona que habla de estos temas, seguramente tendrá un comercio dedicado a los "productos naturales", por lo que se beneficia económicamente a partir de la ignorancia de la sociedad.
Que quede claro que no estoy en contra de los productos naturales, muchas veces tienen más sabor y aromas que los más industriales, y son más agradables. Pero si los voy a consumir, va a ser por eso, y no por ninguna mentira incoherente y retrógrada de "energías mágicas".
También me parece interesante aprender técnicas culinarias apropiadas para aprovechar lo mejor de cada alimento y tener una alimentación variada. Y estoy de acuerdo con que hoy en día dependemos de la tierra, y de la Tierra para mantenernos con vida. Pero de ninguna manera se tratan de organismos vivos. Simplemente son un medio donde otros organismos nacen, viven, se reproducen y mueren.
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11 comentarios:
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