lunes 1 de marzo de 2010
Fernando Malkún, pseudocientífico colombiano (A006)
Fernando Malkún es un pseudocientífico colombiano que se encuentra dentro de la línea de los llamados “Profetas de la Nueva Era”. Arquitecto de profesión, se gradúo en una de las universidades mas caras y prestigiosas de Bogotá, La Universidad de Los Andes. Ha realizado varios documentales para televisión y ha escrito varios libros sobre la recurrente temática de las “profecías mayas”. Su página se puede encontrar en el dominio http://www.fernandomalkun.com .
Su obra se centra en la búsqueda de “enigmas” que ya se han refutado dentro de los círculos científicos serios y en la mezcla de datos científicos populares con mitos bíblicos y especulaciones personales, así como especulaciones culturales que no tienen asidero científico.
La hipótesis central de los planteamientos actuales de Fernando Malkún es que para el año 2013 la humanidad entrará en una etapa de renacer espiritual y esta tiene como epicentro los “futuros acontecimientos” que sobrevendrán en el 2012 y que se encontraban “predichos” por la cultura Maya.
De manera breve trataré de hacer una explicación de las falacias que se esgrimen en las intervenciones de Malkún y en sus textos. Para quien desee ver las últimas noticias y publicaciones de este pseudocientífico puede ingresar a http://malkun.blogspot.com .
Las especulaciones sobre el cambio de paradigma espiritual que plantea tienen como escenario la Era de Acuario y el final del calendario largo de los mayas. Los mayas tenían muchos calendarios, pero existe uno en especial que es el calendario largo que cambia y se reinicia cada cinco mil años. El calendario maya no nos dice nada en especial, pero la coincidencia del final del calendario con el año 2012 ha despertado muchas especulaciones sobre todo en ufólogos como Zecharia Sitchin, quien ha hablado del fin del mundo en base a profecías de origen sumerio y que coincidencialmente se “cumplirá” en el 2012.
Para personas como Malkún la trascendencia de la Era de Acuario se puede resumir en un alejamiento del concepto de dios castigador, el judeocristiano, y en un acercamiento a un nuevo dios: el Acuarius o Aguador, que se representa de forma panteísta y de contenido hedonista: en la búsqueda de la felicidad humana y el placer. Para este último propósito a resultado muy ilustrador que nuestro pesudocientífico sea el promotor de “viajes espirituales” a la India y a Egipto a los que califica como lugares de paz y bienestar, como si a pesar de las maravillas ecológicas de Colombia, los que vivimos en este país no pudieramos encontrar la paz y el bienestar en nuestras casas. Básicamente sigue afirmando con esto que la felicidad depende de algo exterior: de viajes espirituales, contradiciéndose el mismo, pues una afirmación suya recurrente es que la felicidad humana se encuentra en el interior de nosotros y no en el exterior.
En los textos de Malkún se puede encontrar cierta preocupación frente al paradigma materialista que ha impuesto la modernidad y por ello sostiene que “es necesario alejarnos de nuestras falsas creencias”. Al parecer Malkún olvida que muchas personas jamás han conocido la modernidad y que por lo tanto no se encuentran imbuidas de estas “falsas creencias” que dan más importancia al parecer que al ser. En este sentido es válido mostrar ejemplos como pequeños grupos indígenas como los Nukak Maku que viven en la selva del Amazonas y para quienes es raro artefactos como los radios o los teléfonos celulares. Por supuesto también olvida que el cristianismo todavía sobrevive como herencia irracional de nuestro tiempo y su pensamiento que permea muchas estructuras sociales es abiertamente anti-materialista y por ende es difícil ver en que podemos hallar diferencia de la “Era de Acuario” con la Hegemonía cristiana.
Dentro de estas especulaciones cabe destacar la siguiente “El diluvio destruyó la Civilación Atlántida” . Bueno con esto ya se pueden despejar bastantes las dudas acerca de quien es Fernando Malkún, un hombre poco ilustrado que da veracidad a mitos que tienen la misma válidez que el el mito de las valquirias o de Brahma como creador del Universo. Lo curioso de Malkún es que pertenece a un círculo de pensamiento teosófico llamado Universidad del Amor, que tiene muy poca reputación y que ni siquiera pude encontrar en la wikipedia. Recordemos que la Teosofía es una corriente religiosa que afirma un conocimiento superior y esotérico a cerca de dios. Sin embargo ya por solo incluir el sufijo “sofía” que indica sabiduría, uno esperaría algo de seriedad de quienes dicen defender el “saber” de lo “divino”, pero obviamente se trata de un grupo de charlatanes que afirman poseer, haciendo orgullo de su ignorancia, un “conocimiento oculto”, algo que es sencillamente risible.
Dentro de la más aguda crítica que alguien puede hacer a la pseudociencia cuando se mezcla con religión y que aún así se hace llamar “Ciencia” como lo hace Malkún con su obra, se encuentra el hecho de que sus hipótesis carecen de un criterio científico primario necesario en la investigación científica; me refiero al criterio de la falsabilidad, que fue expuesto por Karl Popper, filósofo de las ciencias en su obra La lógica de la investigación científica. La obra de Popper es una de las más importantes, si no la más, del siglo XX y en ella se afirma que toda teoría que se presuma como científica debe poder ser expuesta a la falsabilidad, es decir a la posibilidad de ser refutada. Para ello hay que establecer criterios muy bien definidos y aplicables a un campo de evidencias concreto. Las especulaciones de Malkún no cumplen este requisito, pues se plantean a sí mismas como una verdad irrefutable; como un dogma que hay que creer ciegamente, además impone la creencia en un nuevo tipo de espiritualidad que entrega mucha similitud con creencias pasadas como el cristianismo, el panteísmo y la Teosofía. Estas especulaciones no ofrecen un criterio claro para la búsqueda de evidencia. Por ejemplo: Si se afirma que en el 2012 veremos un cambio de paradigma espiritual y de consciencia uno esperaría que se ofrecieran criterios para la observación del fenómeno tales como: 1. Disminución drástica en por lo menos un 50% de la tasa de asesinatos mundiales anuales. 2. Disminución, en la misma proporción del número de suicidios a casua del vacío existencial humano. Sin embargo estos criterios no se ven por ningún lado en la obra de Malkún ni en formas similares de su investigación.
Malkún sigue reivindicándose como científico porque argumenta que los datos ofrecidos en su obra sobre el calentamiento global y las civilizaciones maya y egipcia, así como han sido observados por numerosos científicos independientes. Aquí hay que aclarar que aunque exista un fenómeno llamado calentamiento global no hay evidencia que soporte la asociación con las especulaciones de la Nueva Era, así como el hecho de que no tiene sentido presentar investigaciones, en apariencia creíbles sobre civilizaciones Maya y Egipcia, si la hipótesis central a discutir no se ajusta a los criterios de la ciencia moderna.
Otra crítica que encontramos y que derumba toda la charlatanería de Malkún es que el Calendario Maya largo es de cinco mil años y no ofrece evidencia que lo asocie con un ciclo de 26.ooo años como esgrime el pseudocientífico en sus “investigaciones” .
Reflexiones
1. Dentro de las investigaciones actuales sobre el fenómeno religioso actual, que está muy asociado a las pseudociencias podemos destacar la obra del sociólogo español Manuel Castells que ve en el renacer religioso del Siglo XXI una forma de responder a la modernidad, pero desde las opciones identitarias religiosas que no se han podido acoplar a los desafíos de la razón y el progreso y por eso buscan ese refugio irracional donde la incertidumbre de los tiempos modernos es la ley. Un ejemplo de esto es el nacimiento de sociedades masónicas en la Francia Revolucionaria, ante el cambio y desafío intelectual que trajo consigo la revolución, grupos elitistas se agruparon en logias que les brindaron un sentido de identidad y apego a tradiciones franc-masónicas frente a la indeterminación que significó la época revolucionaria.
2. La ausencia de criterios de falsabilidad en la obra de Malkún permite descartar su obra como una teoría o una hipótesis de carácter científico. Sin embargo se hace necesario una reflexión más detallada sobre las búsquedas espirituales post-modernas asociadas a la pseudociencia para establecer un diagnóstico o estado del arte del mosaico de creencias actuales, identificando sus causas, su trayectoria y ampliar el proceso de desmitologización de las pseudociencias. En esta misma línea se encuentran “disciplinas” como la acupuntura, el Feng Shui, la Quiromancia, la ufología, el negacionismo del holocausto, el Zen, la astrología y las creencias de fenómenos paranormales.
Para finalizar los invito a que vean y juzguen por ustedes mismos el siguiente enlace que corresponde a un evento realizado en México, llamado expoinfinito, y así poder valorar las dimensiones que se destacan del fenómeno pseudocientífico y sus repercusiones en la conciencia colectiva y los imaginarios socio-culturales de la postmodernidad donde todo parece ser relativo, a menos que ya hayamos perdido el criterio de la evidencia.
Artículo redactado y enviado por Ivan Gutiérrez, también publicado en su blog.
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